Kingu es un ciudad en Estonia con una población de unos 0 habitantes.
En antiguos mitos de Mesopotamia, Kingu fue un espíritu que se convirtió en el segundo consorte de Tiamat, después de que muriera su primer consorte Apsu. Tiamat, convencida de que tenía que vengar la muerte de Apsu, entregó a Kingu las "tablillas del destino", estas detentaban el poder, y así lo convirtió en Príncipe de los dioses. No de todos, sino en jefe de los jefes que apoyaron a Tiamat en la contienda. En la batalla Tiamat, murió a manos de Marduk, y Kingu, por ser el cabecilla de la rebelión, fue condenado a morir y a que con su sangre se amasara la arcilla, base de la materia prima que originó a los hombres. En realidad la creación del hombre en este mito tenía por fin el servicio por parte de estos a los dioses. Kingu es uno de los personajes del poema épico Enuma Elish, aunque su papel es secundario.
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